
Así me siento de a ratos, casi todo el tiempo que estoy frente a la máquina, porque soy ansiosa y no logro obtener lo que quiero enseguida. Como por ejemplo, hoy y este maravilloso blog.
Como dice la propaganda soy "una rústica". No tengo celular, la tele sólo la uso para ver películas, si estoy en un lugar con directv puedo perder mucho tiempo tratando de encontrar algo que nunca encuentro, jamás pude usar las memorias de la radio del auto, me salió crudo el pan en la máquina, no sé cuál es el botón para borrar los mensajes del teléfono, no tengo facebook. Puedo entrar cientos de veces a una página y cuando quiero acceder a otra, hago clic en la cruz de la derecha y cierro internet. Me molesta esa necesidad colectiva de contar todo a todos, que todo sea público, los celulares interrumpiendo almuerzos, encuentros, la gente atenta a los bips o músicas estridentes que me asustan.
Tengo dos niños pequeños de 1 y 3 años que requieren mi atención y presencia y con gusto quiero dárselas. Entonces no quiero salir a capacitarme al Instituto de Formación Docente. Pensé que si me compraba una máquina y ponía internet podría hacerlo desde la comodidad de mi hogar... ¡MENTIRA! Ahora me paso horas entrando y saliendo de la página del campus y entiendo bastante poco. No voy a ocultarles que me es un gran desafío, que me hiere el orgullo que no me salga, que me resisto intensamente. Pero también me paso una horita todos los días, después que se duermen los chicos, navegando por el espacio.